Ecos afónicos
miércoles, 11 de noviembre de 2015
A priori
lunes, 18 de agosto de 2014
Luces y sombras
miércoles, 15 de mayo de 2013
DESTIERRO
que guía a nuestro Díos sus días,
y malditos mis hermanos,
fruto y flor de su osadía.
En su andar no hay nada raro,
ni en sus manos mugre fría,
sólo hay broza entre los cascos
y sudor en sus heridas.
Tristes sus ojos cantan,
pero cantan de mi agrado,
el viento y la sombra arramplan,
cosiendo a ratos su regazo.
Sus rostros de agua templan,
cuando clavan mi tejado,
los cimientos lloran piedra,
recordando sus pecados.
El búho la rama sostiene,
de la noche el mismo árbol,
hecho de magia y de nieve,
la luna lo encorre despacio.
El hogar es de arena
la lluvia es cristal en pedazos,
las raíces me lo cuentan,
si me arrancan me desgajo.

jueves, 17 de noviembre de 2011
Uno de tantos
sábado, 24 de septiembre de 2011
¿Estancamiento o lucidez?
Querida :
Antes de empezar, decirte que esta carta al igual que tu persona, además de un medio para la comunicación, comprensión e intercambio de emociones preestablecidas por un profundo entendimiento mutuo, supone ante mí la liberación de una vía de escape. Una vía de escape para llegar así a un acuerdo tácito con mi mundo Interior. Un mundo interior qué de tanto alimentarlo parece que esté a punto de estallar, se me revuelve más y más en su inquietud, exigiéndome además de nuevos estímulos un reconocimiento llano pero necesario en el universo de significados compartidos, aunque sea expresado mediante insuficientes símbolos lingüísticos, e interpretado por relativas y agridulces dosis de empatía.
De esta forma, yo le doy lo que quiere y él me deja descansar, así es el trato.
Ya he vuelto al paradigma de mi tierra, cayendo como siempre en el estrepitoso choque entre mi idealización de mejora y cambio en su paradigma, a la realidad rutinaria, incluso estática que se me presenta, y mi reafirmación que éste no és ni será mi lugar en el mundo. De todas formas, mi reproche queda debidamente enterrado y reprimido bajo unas cuantas cucharadas de saludable falsedad e hipocresía a mi conciencia, por la necesaria y divertida empatización con la superficialidad, la búsqueda del hedonismo material, y necesidad de aceptación social general ante una realidad hogareña qué, en su trasfondo y como tantas otras cosas y personas, aprecio al tiempo que desprecio.
Así, como reacción y lucha a la superflua banalidad, he decido revelarme una vez más, volver al acogedor universo-isla del mundo interior. Vuelvo en su magna profundidad a la agobiante sensación de opresión en la inabarcabilidad del conocimiento, a caer de nuevo en un bucle de metarealidades ilimitadas que se superponen hasta chocar inevitablemente con la ansiedad como límite que me ha sido impuesto. También a resarcirme y arrepentirme sin lágrimas para luego no aprender , vuelvo al inútil énfasis del pensamiento holístico, a la pretensión de abarcar el todo pero sin llegar realmente a nada… a mi eterna y cansina necesidad de llenar de significados las insignificancias.
Vuelvo así de nuevo a la esclavitud y sumisión de mi ego, a reinar en el calabozo del mundo interior, pagando al tiempo la condena de sentirme un farsante y un hipócrita en el exterior. En última instancia vuelvo a divagar entre las lentas y agónicas arenas movedizas del cuestionamiento reflexivo, obteniendo como único premio frustración, incomprensión e improductividad creativa, y cómo reacción ante ella vuelvo a la infinita justificación, culpando así de mis platos rotos a los eternos penitentes llamados “el otro” y “las circunstancias”.
En mi agónica letanía, vuelvo a salir fuera, más ciego y con la derrota danzando sutil pero cruelmente a mi alrededor. Vuelvo a la superficie a tumbarme al sol, a dejarme mecer por su calma y su suave brisa en los páramos de la materialidad.
Como ves, al puro estilo de los antiguos griegos combinado con la necesidad mental y la imposición cultural de crear dualidades analíticas, sigo debatiéndome entre superficie y profundidad, entre mundo interior y exterior…Y al igual que dijo Milan Kundera sigo volviendo una y otra vez a sumergirme en las lúcidas y pantanosas aguas del eterno retorno.
Así vuelvo a volver. Vuelvo a levantar barricadas al mundo real pero renegando al tiempo de sacar a la luz el intrínseco mundo de ideas y pensamientos, vuelvo a profundizar con detalles distintos en los mismos temas, dispersándome por las inacabables ramificaciones del saber, y a sorprenderme criticando con la misma seguridad y ferocidad posturas opuestas y contradictorias.
¿Estancamiento o lucidez? No me importa la duda, y en el fondo no salgo de ella porqué ni quiero ni puedo, simplemente forma parte de mi ser, y tal vez sea realmente mi lugar en el mundo, aunque éste sea interior; Limbo de estancamiento donde vuelvo una y otra vez a la incertidumbre constante e ilimitada, a la dulce oscilación por los ciclos de los ciclos imperecederos y eternos.
Amén
jueves, 14 de abril de 2011
Con quien tanto quiero
Siendo pensamiento me atrapa,
envuelve mi caminar su recuerdo y su presencia.
El ego está aunado entre ambas, parece no percibirse, parece evaporado por la última silaba que precede la siguiente, parece ser melodía parpadeante que emite luz tangible a la percepción.
Es un logro simultáneo, en el que intervienen dos deseos de ruptura con aquello que no consigue trascender ni alegrar y es la proyección de una aspiración común y general aun sin determinar.
Y mis pasos serán más livianos si ella está cerca, si siempre es factible dialogarnos y crearnos, si por casualidad llega la circularidad o la desesperanza, si me pierdo entre tanto viento y decido encontrarme, si dudo y soy. Si necesito domar los silenciosos gritos de mi voz interior que me atrapan en la oscuridad de mi habitación, si simplemente necesito admirar un instante compartido, creer que ese instante es la eternidad y sentirme a salvo en la protección de la amistad, en el silencio de miradas cómplices. Y no, no tengo quejas, y si las tuviera quedarían difundidas en las noche que el suero de la verdad lanza al lugar común desasosiegos varios.
El pasado está lleno de confesiones, de sol y césped, de habitaciones refugio y lugares en el mundo, un pasado repleto de sonrisas y personas, de libros y películas, de ilusión y empatía, un pasado plagado de despedidas y encuentros, de dudas sin resolver y conocimientos adheridos. Nuestro pasado está repleto del futuro espaciotemporal certero que existirá a medida que este presente que escribe o este presente que lee siga concediéndole las razones para hacerlo.
¡MUCHAS FELICIDADES RAQUEL FILOSQUIUS!
lunes, 24 de enero de 2011
Disquisiciones Neurásticas
Puede haber muchos motivos para que alguien necesite escupir, puede ser porque algo sepa desagradable en la boca, o porque de repente una asquerosa flema ocupe tu paladar y pida a gritos ser expulsada, o simplemente, porque no guste el sabor de la presente saliva. Hoy es uno de esos días. Y, ¿mañana? ¿Dónde acuden los mañanas a reunirse? Quisiera visitar sus mítines y regocijarme un rato con las miserias de cada ayer. Hoy es uno de esos días. Todavía noto el sabor, todavía percibo el olor, los pelos de mi barba están impregnados de su barata colonia. Y qué hago yo. Perfumo estas líneas con el hedor de mis actos, trasvaso, retransmito, “copio y pego”. Hoy es uno de esos jodidos días en los que la niebla se posa en el alfeizar de mi conciencia. Cada vez me adentro en aguas más prohibidas, ¿dónde están las líneas que dibuja mi mapa? Anoche me perdí.
Hoy es uno de esos días, ¡qué alguien haga algo por mí. ¡Deshacedme, descongestionadme, desinhibidme, desatascarme, destapar esta agria farsa que tan atrapado me tiene! Hoy es uno de esos días. Hace mucho que no te veo, no te esperaba.
Hoy es uno de esos días, llevo toda la noche colgado en un carámbano de insomnio.
Todo empieza en la nada. Fui y ahora quiero acabar de ser, mas fui. Fui nada. Pasé a ser un yo prepotente, más tarde la prepotencia se tornó en aliento. Aliento que sigo gastando, pero no de la misma manera. Ahora simplemente administro la provisión.
Hoy he vuelto a pecar, me vasto yo sólo para hacerlo. ¿Tienes licencia para conducir por estos lares? Nunca sabréis que respondió.
El Gilipollas: ser nulo, de tanto café, descafeinado; de tan sediento, satisfecho.
Gilipollez: Me encanta esta palabra. Me revoca lo ridículo, lo inesencial, lo vacío de intención; siendo a su vez una bravuconada chulesca, un posible anuncio de una mente crítica, minúsculo y jugoso indicio de lucidez, pero ante todo, me gusta porque tiene atmósfera, tiene estilo.
Hoy es uno de esos días. No pretendo que os guste. ¿Lo necesitaba contar?, ¿lo necesitabais saber? Quien quiere contar se arriesga a pagar su deuda, quién quiere saber no se arriesga, ya la debe.