miércoles, 15 de mayo de 2013

DESTIERRO

Maldita la endeble mano
que guía a nuestro Díos sus días,
y malditos mis hermanos,
fruto y flor de su osadía.

 En su andar no hay nada raro,
ni en sus manos mugre fría,
sólo hay broza entre los cascos
 y sudor en sus heridas.

Tristes sus ojos cantan,
pero cantan de mi agrado,
el viento y la sombra arramplan,
cosiendo a ratos su regazo.

Sus rostros de agua templan,
cuando clavan mi tejado,
los cimientos lloran piedra,
recordando sus pecados.

El búho la rama sostiene,
de la noche el mismo árbol,
hecho de magia y de nieve,
la luna lo encorre despacio.

El hogar es de arena
la lluvia es cristal en pedazos,
las raíces me lo cuentan,
si me arrancan me desgajo.


   

jueves, 17 de noviembre de 2011

Uno de tantos

Aquí dejo el guión de "Uno de tantos", nuestro primer corto.





Ella-
Es que existe una parte privada tan confusa y turbulenta con la que convivir
todo el maldito rato, sin pausa, excepto al dormir
¡Qué bien dormir, dejar de vivir!

Aunque en realidad mi yo interior tampoco reposa entonces,
sigue empeñado en recordarme que no puedo deshacerme de él,
y me lo demuestra mediante mis sueños,
aunque muchas veces no me acuerdo de que van,
pero siempre que los recuerdo siento un ligero miedo o vergüenza de mi misma...
Pasando del sendero consciente de vivir al sendero inconsciente del dormir... pero sigo sin poder evadirme del yo lo suficiente.



Existe un cuerpo que vestir cada día,
con el que hablar, tocar, oler, ver y oír la realidad que habitas,
¡solo uno! ¡uno entre millones! ¡Uno de tantos!
Otro obstáculo para el conocimiento global.





Él- Perdona, ¿Voy bien por este camino?

Ella-Depende...

Él- Es para ir al pueblo, se que esta es la dirección pero dudo del camino

Ella- Camina y ya te irás dando cuenta por donde quieres seguir.




Ella -
¿Camina y ya te irás dando cuenta por donde quieres seguir?
¡Pero que mierda de respuesta es esa!



¡Ves! Ha vuelto a pasar, es que solo pienso en mi,
en esta búsqueda constante de bienestar mental, físico, relacional...
poco tiempo queda para lograr preocuparse de verdad por el otro,
de asimilar las necesidades de los demás,
los vaivenes de nuestra época
en este mundo que gira vertiginosamente,
sí, esa es la palabra,
vertiginosamente.




Cómo cuando decía Marcos:
"Quiero abarcar este universo plurinformativo y fugaz que confunde la formación de opiniones coherentes"
¡Pero no puedo, no puedo, no puedo!





Echando una mirada global
desgraciadamente
se observa que no hay manera,
que no hay posibilidad
de hallar el antídoto antidolor, antifrustración, antiestupidez,
siquiera se atisba en el horizonte las líneas de cordura y empatización global,
si quiera nacional, si quiera grupal ,
¡si quiera personal!




Míralas que majas,
yo también quise siempre aprender a tocar la guitarra,
pero al final nada, como tantas otras cosas.



Me hubiera gustado acercarme a ellas
pero es difícil aproximarse a unas desconocidas y tantear un terreno cómodo,
en fin, siempre es más cómodo seguir hacia delante
y dejar la posibilidad como recuerdo.



Aunque en realidad soy de las que opina
que la fusión interpersonal es el momento ansiado,
un camino que nos salva parcialmente de nuestra codicia
y plantea lo individual como común,
compartiendo y trascendiendo...






La reflexión es algo inevitable para mi,
y deseo y supongo que para la mayoría,
en ese intento constante por nuestra existencia,
de crear más instantes esperanzadores,
más fusiones de plenitud en diversos ambientes de estancia,
y así quizás,
poco a poco,
intuir en el horizonte
las líneas de cordura y de empatización global.




Él- ¿Quieres que te ayude a seguir?

Ella- Por favor

Él- Monta.


(Imik, simik...)

sábado, 24 de septiembre de 2011

¿Estancamiento o lucidez?





Querida :


Antes de empezar, decirte que esta carta al igual que tu persona, además de un medio para la comunicación, comprensión e intercambio de emociones preestablecidas por un profundo entendimiento mutuo, supone ante mí la liberación de una vía de escape. Una vía de escape para llegar así a un acuerdo tácito con mi mundo Interior. Un mundo interior qué de tanto alimentarlo parece que esté a punto de estallar, se me revuelve más y más en su inquietud, exigiéndome además de nuevos estímulos un reconocimiento llano pero necesario en el universo de significados compartidos, aunque sea expresado mediante insuficientes símbolos lingüísticos, e interpretado por relativas y agridulces dosis de empatía.

De esta forma, yo le doy lo que quiere y él me deja descansar, así es el trato.

Ya he vuelto al paradigma de mi tierra, cayendo como siempre en el estrepitoso choque entre mi idealización de mejora y cambio en su paradigma, a la realidad rutinaria, incluso estática que se me presenta, y mi reafirmación que éste no és ni será mi lugar en el mundo. De todas formas, mi reproche queda debidamente enterrado y reprimido bajo unas cuantas cucharadas de saludable falsedad e hipocresía a mi conciencia, por la necesaria y divertida empatización con la superficialidad, la búsqueda del hedonismo material, y necesidad de aceptación social general ante una realidad hogareña qué, en su trasfondo y como tantas otras cosas y personas, aprecio al tiempo que desprecio.

Así, como reacción y lucha a la superflua banalidad, he decido revelarme una vez más, volver al acogedor universo-isla del mundo interior. Vuelvo en su magna profundidad a la agobiante sensación de opresión en la inabarcabilidad del conocimiento, a caer de nuevo en un bucle de metarealidades ilimitadas que se superponen hasta chocar inevitablemente con la ansiedad como límite que me ha sido impuesto. También a resarcirme y arrepentirme sin lágrimas para luego no aprender , vuelvo al inútil énfasis del pensamiento holístico, a la pretensión de abarcar el todo pero sin llegar realmente a nada… a mi eterna y cansina necesidad de llenar de significados las insignificancias.

Vuelvo así de nuevo a la esclavitud y sumisión de mi ego, a reinar en el calabozo del mundo interior, pagando al tiempo la condena de sentirme un farsante y un hipócrita en el exterior. En última instancia vuelvo a divagar entre las lentas y agónicas arenas movedizas del cuestionamiento reflexivo, obteniendo como único premio frustración, incomprensión e improductividad creativa, y cómo reacción ante ella vuelvo a la infinita justificación, culpando así de mis platos rotos a los eternos penitentes llamados “el otro” y “las circunstancias”.

En mi agónica letanía, vuelvo a salir fuera, más ciego y con la derrota danzando sutil pero cruelmente a mi alrededor. Vuelvo a la superficie a tumbarme al sol, a dejarme mecer por su calma y su suave brisa en los páramos de la materialidad.

Como ves, al puro estilo de los antiguos griegos combinado con la necesidad mental y la imposición cultural de crear dualidades analíticas, sigo debatiéndome entre superficie y profundidad, entre mundo interior y exterior…Y al igual que dijo Milan Kundera sigo volviendo una y otra vez a sumergirme en las lúcidas y pantanosas aguas del eterno retorno.

Así vuelvo a volver. Vuelvo a levantar barricadas al mundo real pero renegando al tiempo de sacar a la luz el intrínseco mundo de ideas y pensamientos, vuelvo a profundizar con detalles distintos en los mismos temas, dispersándome por las inacabables ramificaciones del saber, y a sorprenderme criticando con la misma seguridad y ferocidad posturas opuestas y contradictorias.

¿Estancamiento o lucidez? No me importa la duda, y en el fondo no salgo de ella porqué ni quiero ni puedo, simplemente forma parte de mi ser, y tal vez sea realmente mi lugar en el mundo, aunque éste sea interior; Limbo de estancamiento donde vuelvo una y otra vez a la incertidumbre constante e ilimitada, a la dulce oscilación por los ciclos de los ciclos imperecederos y eternos.

Amén

jueves, 14 de abril de 2011

Con quien tanto quiero

Siendo pensamiento me atrapa,

envuelve mi caminar su recuerdo y su presencia.

El ego está aunado entre ambas, parece no percibirse, parece evaporado por la última silaba que precede la siguiente, parece ser melodía parpadeante que emite luz tangible a la percepción.

Es un logro simultáneo, en el que intervienen dos deseos de ruptura con aquello que no consigue trascender ni alegrar y es la proyección de una aspiración común y general aun sin determinar.

Y mis pasos serán más livianos si ella está cerca, si siempre es factible dialogarnos y crearnos, si por casualidad llega la circularidad o la desesperanza, si me pierdo entre tanto viento y decido encontrarme, si dudo y soy. Si necesito domar los silenciosos gritos de mi voz interior que me atrapan en la oscuridad de mi habitación, si simplemente necesito admirar un instante compartido, creer que ese instante es la eternidad y sentirme a salvo en la protección de la amistad, en el silencio de miradas cómplices. Y no, no tengo quejas, y si las tuviera quedarían difundidas en las noche que el suero de la verdad lanza al lugar común desasosiegos varios.

El pasado está lleno de confesiones, de sol y césped, de habitaciones refugio y lugares en el mundo, un pasado repleto de sonrisas y personas, de libros y películas, de ilusión y empatía, un pasado plagado de despedidas y encuentros, de dudas sin resolver y conocimientos adheridos. Nuestro pasado está repleto del futuro espaciotemporal certero que existirá a medida que este presente que escribe o este presente que lee siga concediéndole las razones para hacerlo.

¡MUCHAS FELICIDADES RAQUEL FILOSQUIUS!

lunes, 24 de enero de 2011

Disquisiciones Neurásticas

Me da miedo contarlo, sin embargo, hoy es uno de esos días. Últimamente vacilo sobre lo que significa escribir para mí, suelo decir que escribo porque necesito reubicar lo que siento, que escupo farfulladas cuando me es necesario y para eso la tinta o el teclado ayudan. Bien, hoy es uno de esos días, ¿por qué?.

Puede haber muchos motivos para que alguien necesite escupir, puede ser porque algo sepa desagradable en la boca, o porque de repente una asquerosa flema ocupe tu paladar y pida a gritos ser expulsada, o simplemente, porque no guste el sabor de la presente saliva. Hoy es uno de esos días. Y, ¿mañana? ¿Dónde acuden los mañanas a reunirse? Quisiera visitar sus mítines y regocijarme un rato con las miserias de cada ayer. Hoy es uno de esos días. Todavía noto el sabor, todavía percibo el olor, los pelos de mi barba están impregnados de su barata colonia. Y qué hago yo. Perfumo estas líneas con el hedor de mis actos, trasvaso, retransmito, “copio y pego”. Hoy es uno de esos jodidos días en los que la niebla se posa en el alfeizar de mi conciencia. Cada vez me adentro en aguas más prohibidas, ¿dónde están las líneas que dibuja mi mapa? Anoche me perdí.

Hoy es uno de esos días, ¡qué alguien haga algo por mí. ¡Deshacedme, descongestionadme, desinhibidme, desatascarme, destapar esta agria farsa que tan atrapado me tiene! Hoy es uno de esos días. Hace mucho que no te veo, no te esperaba.

Hoy es uno de esos días, llevo toda la noche colgado en un carámbano de insomnio.

Todo empieza en la nada. Fui y ahora quiero acabar de ser, mas fui. Fui nada. Pasé a ser un yo prepotente, más tarde la prepotencia se tornó en aliento. Aliento que sigo gastando, pero no de la misma manera. Ahora simplemente administro la provisión.

Hoy he vuelto a pecar, me vasto yo sólo para hacerlo. ¿Tienes licencia para conducir por estos lares? Nunca sabréis que respondió.

El Gilipollas: ser nulo, de tanto café, descafeinado; de tan sediento, satisfecho.
Gilipollez: Me encanta esta palabra. Me revoca lo ridículo, lo inesencial, lo vacío de intención; siendo a su vez una bravuconada chulesca, un posible anuncio de una mente crítica, minúsculo y jugoso indicio de lucidez, pero ante todo, me gusta porque tiene atmósfera, tiene estilo.

Hoy es uno de esos días. No pretendo que os guste. ¿Lo necesitaba contar?, ¿lo necesitabais saber? Quien quiere contar se arriesga a pagar su deuda, quién quiere saber no se arriesga, ya la debe.

martes, 28 de diciembre de 2010

Me subyuga la cruel intensidad poética del choque entre las fuerzas opuestas que convergen en la expresión "tu puta madre"

Supongo que hay que tener mucha jeta para apoyarte en tus convicciones, mirar a tu alrededor y pensar esto no me gusta, esto es una mierda. 

La época del estrés se ha ido; el tiempo como realidad casi palpable se ha esfumado, ahora está presente como un parásito en el subconsciente colectivo. El silencio como significante ha perdido su significado, un recurso violado, manipulado, pervertido, sobeteado como asediado por una jauría de babosos. El silencio, al contrario de la que es intención común ahora, ya no hace, por mucho que con ello se especule; el silencio resume aquella idea que no alcanzamos, no por inexpresable sino por desconocida. 

Hey, todo esto puede ser mentira a la vez que yo lo siento verdad. Lo maravilloso de la subjetividad, ¿quién me va a juzgar, no? Mis reflexiones pueden ser fruto de no reflexionar y  en mi derecho... no, en mi deber queda dar salida a mi expresión con la mitad de lo necesario, jugar con los huecos que relleno y los espacios de mí mismo que dejo vacíos. Porque mi tiempo es parco en palabras, la calidad en que lo empleo está innegablemente asegurada y supone una irresponsabilidad desperdiciarlo en ideas consistentes. Mejor las acumulo y me convierto en la persona que quiero ser, definida más por la inexactitud de lo no expresado, la vitalidad de mis apariencias, ese profundo jardín de mi mente que nunca he osado pisar. Son los demás quienes han de admirarse con sus detalles y ay de ellos si se equivocan al concebirlo. Solo un ciego no apreciaría su fertilidad, de sutiles matices por lo trascendente, de casi volátil presencia por lo casi imposible de expresarlos. Es un malnacido quien se atreva a burlarse de su fragilidad teniéndola por inconsistencia y de su ligereza cuestionando su presencia.

En este mundo, la obscenidad es suponer que lo difícilmente visible quizás en realidad sea solo involuntariamente inexistente. Supongo. 


P.D.: La vacuidad es premeditada, protectora y necesaria.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Son de emisión

1º Capítulo: La Escaramuza


La noche sonreía y se removía,

-Ahora os odio-

Se repetía Szinka mientras huía hacia casa, el rudo frío traspasaba sus vestiduras en un caminar acelerado y seguía, pese a todo, buscando ese atisbo de complicidad o aquellas palabras de amparo en cada mirada que le regalaba la gente que galopaba en aquella calle desierta.

Attila recorría aquella avenida desenfadadamente, con la seguridad propia de su naturaleza. Había decidido tranquilamente marchar de aquel bar sin avisar, era consciente de que el grado de bienestar de su psique podía depender de aquello. El alcohol y las luces actuaban hoy como enemigos, era tan solo capaz de ver instintos saltando por los aires mientras chocaban con la música electrónica, veía al ser humano en plena posesión de su libertad, degradada e insincera. Era una pena que hoy no fuera una de esas noches en que el ambiente había sido de su agrado y haber podido disfrutar enormemente sucumbiendo en la lujuria. Dejó de lado aquellos recurrentes pensamientos conforme veía acercarse trotando una figura que le hizo concentrarse en un asunto que le tenía preocupado desde hacía un tiempo. Otra vez, como tantas noches desde hacía aproximadamente dos meses llegaría solo a su piso, con sensación de insatisfacción y habiéndose autonegado al disfrute de las delicias de nuestra raza.

Un embrujo en aquel aire helado o una conjunción de todas las moléculas que facilitan el atrevimiento le impulsaron a decidir que esta era la noche, aquel el lugar y ella la afortunada.

- ¿Crees que uno de los baremos para medir la profundidad de una persona podría ser la cantidad y cualidad de sus dudas?

- Sí, pero sería muy difícil construir un baremo de cada persona.

- No excesivamente, si sabes y quieres hacerlo.

- También se podría medir esa profundidad según la manera en que es acorde su comportamiento a sus principios o a lo que dice que son sus principios.

- Pero eso es más variable, los principios actualmente no están tan definidos a grandes masas como antes o como en otras partes del mundo.

- Pero hay principios que deberían venir definidos directamente por las necesidades intrínsecas del ser humano, solo por las alabables claro. Además a lo que me remitía es a si crees en algo como principio y a partir de ahí, llevas a cabo la acción o no. Por ejemplo si te preocupa el medio ambiente o si dices que te preocupa y después tus actos lo perjudican, tu profundidad como persona es menor.

- Pero estos convencimientos entran muchas veces en contradicción con lo que te conviene o a lo que estás acostumbrado. En el mundo occidental los principios podrían venir dados por aquello que concebimos como bienestar y como particular.

- Te podría poner una excepción a eso, no me sale perfecto pero comiéndome el puto frío sigo bajando en bici a la Uni, no es para alabar, sé que no cambio nada pero me siento a gusto conmigo misma.

-¿Y cómo combates la comodidad?

-Es cuestión de paz interior

-“Un corazón que se autolesiona para solucionar los padeceres de la humanidad”

-No me vaciles, no es eso.

-Ya, lo decía en serio. No sé, Me cuesta comprender el mundo en el que vivo, tanto que constantemente pienso que es imposible. Que la complejidad de los procesos que han llevado en la actualidad al punto concreto en el que estamos es imposible de manejar mentalmente, es imposible siquiera acercarse a lo que ella quiere transmitirme, a lo que este momento de la historia me ofrece para poder desarrollar la función de mi vida.

-Sigue sin excusarte del compromiso que su existencia debería acarrearte. Aunque supongo que es cuestión de necesidades interiores, tampoco puedo juzgarte por ello.

-Ya lo estás haciendo. Suele ser costumbre del que se halla superior en cualquier aspecto moral o cultural intentar no lastimar verbalmente al que no llega a su nivel.

-Ya. Lo siento.


- También suele pedir perdón cuando su acto es claramente expuesto en el lugar común de la conversación.


- Vale pues entonces…¡ Siéntelo! “Ten ese corazón que siente las cuestiones que han degradado nuestra historia” No dejes que yo te tenga pena, no permitas que te sea superior en ello.


- La apatía roza el corazón de cada ser humano en cada movimiento e intento pese a todo que asi no sea conmigo, aunque no me atrevo a llamar a lo que me guía principios. Intento portarme bien con el ser humano, respetarlo en toda su medida como habitante del mismo basándome en lo que conozco de él y en el intento constante de conocerlo más mediante la empatización, por ejemplo. Soy consciente de muchos de los problemas, leo los periódicos todos los días y mantengo el espíritu abierto a cualquier información, la leo, la veo, la escucho. Reconozco que posiblemente vengan dados por esa complejidad de procesos ya comentada pero no puedo hacer más.


-Yo no hago más, hay un equivalente. Aun así prueba el acto concreto, hay muchas posibilidades para ello.


-Sí, tienes razón. Realmente nunca me he planteado seriamente una ayuda directa o programada por un ente mayor a mi persona.


- Pues plantéatelo a partir de ahora.


-Seguro que siempre has creído que eras buena persona.


-Nunca he dicho eso.


- Pero siempre lo has pensado. ¿Sí o no?

-Sí

- En el monólogo interior no suena ridículo repetírselo. Soy Attila

-Szinka

Un apretón de manos y una mirada de aprobación pusieron el punto final.

Attila subía las escaleras del 42 de Nagymezö utca. Llegaba solo, con sensación de satisfacción y habiendo disfrutado de las delicias del ser humano.

Tal como dijo él en su monólogo interior justo antes de iniciarse al placer del sueño:

“with a satisfied mind